24 jul 2012

Maldita suerte. Pobre gordo, siempre lo voy a recordar, siempre tuvo una palabra de aliento o un consejo.
Que mil angeles lo lleven al cielo. Y que todos los malvados lo recuerden con miedo. Fue un gigante.
Uno enorme.




Y lo peor es que me siento demasiado bien por como lo pase despues de su entierro, tendria que haber estado de luto, mi maldita dualidad.


Mia la victoria, mia la derrota, mio el dolor y la felicidad, porque sigo siendo el amo de silencio el esclavo de mis palabras, el maestro del destino y el amo de mi alma, y asi sera hasta que lo pierda todo, hasta que el fuego sea ceniza y la luna se parta con un colmillo afilado.

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