Es verdaderamente un
bajón no poder
jugársela, mas allá de los
miedos, por la necesidad y el apremiante deseo de no hacer
daño, como poder decidir mi vida si con esa decisión
debo arriesgar la
felicidad de otra... es
terriblemente peor no poder establecer que
realmente siento, si sigo por el mismo callejón sin salida dispuesto a morir, o si cambio mi ruta y me a
rriesgo a mas. Debo pensar con la mente fría,
necesito frialdad.
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